En
un momento de nuestra recorrida, la señora Fey quizo hacer
un alto, y nos insistió amablemente que almorzáramos
con ella. Así nos dijo que luego del almuerzo nos llevaría
a conocer la “chiesetta“
Originalmente
construida antes del siglo X, y reformada en el siglo XVIII, fué
testigo de los casamientos y bautizos de generaciones de los Savorgnan
de Brazzá.
Si
bien actualmente no guarda la arquitectura Románica que debe
de haber tenido en sus comienzos, en su interior se puede observar
en el muro de la izquierda parte de la pintura mural probablemente
del siglo X, donde se puede apenas trazar la figura de San Jorge.
El
cuadro del Altar está dedicado a San Leonardo (San
Leonardo de Noblac (o de Limoges)) patrón de los apresados.
La señora Fey nos hacía notar la coincidencia del
hecho de que ese santo estuiera ahí desde el siglo X, y su
propia epopeya presa de los Nazis.
La
ornamentación actual de la iglesia es claramente barroca.
En
las paredes que conducen a la sacristía detrás del
altar, se puede ver pintados al mejor estilo barroco, todos los
escudos nobiliarios asociados a los Savorgnan de Brazzá.
Hay
cuatro cuadros con relicarios antiquísimos, que despiertan
la imaginación sobre los cientos (sin exagerar) de pequeños
restos de santos que contienen.
En
la pared izquierda se aprecia una madonna tallada en madera cuya
historia nos contó Fey. Es una talla obsequiada a Cora Slocomb
Savorgnan de Brazzá (abuela de Detalmo Pirzio Biroli) por
una señora que habitaba en las cercanías, quien sabía
que en Brazzá había una Iglesia y creía que
debía guardarse en la capilla, ya que les había respondido
a sus plegarias, en virtud de haberle devuelto a su hijo perdido
en la primera guerra. Cuando Fey volvió de su prisión
en Alemania sin sus hijitos, recordó aquella historia, y
oró a esta Madonna.
También
podemos ver en la misma pared, un cuadro que podríamos situar
en la época del barroco italiano, similar al estilo de Giambatista
Tiepolo, o de “El Veronés“.